viernes, 27 de noviembre de 2015

La Presentación de la Reina de las Fiestas

Hay actos que requieren de perspectiva para poder ser analizados y de esa manera, disfrutarlos en plenitud. Cuando estamos aún inmersos en la emoción de cualquiera de ellos, esa misma emoción nos impide tener la frialdad suficiente como para ser objetivos en su enjuiciamiento; en cambio, el tiempo nos proporciona la dosis de objetividad que nos permite saborear la esencia de lo que hemos vivido.
La de la Presentación de la Reina de las Fiestas es una noche especial en la que todo el pueblo se reúne en la Plaza, a los pies del Olmo para participar de un acto lleno de simbolismo que constituye por sí mismo un homenaje a la ilusión.
La estructura del acto no puede ser más sencilla: la Reina saliente cede su trono a quien le va a suceder a lo largo del año para representar a Navajas en actos en los que su presencia es requerida y en muchos casos obligada. Todo un honor al que se llega por méritos propios.
Pero no se trata sólo de escenificar un relevo, además hay un componente de exaltación de lo que tenemos por más nuestro: La Virgen de la Luz, las fiestas, las Fuentes, el río, la huerta, los montes, el Pueblo en suma. Y ésto, en Navajas nos lo venimos tomando muy en serio desde la primera de las presentaciones; sólo hay que advertir la lista de las personalidades que han actuado como Mantenedor del Acto para darnos cuenta de que casi todos —yo tuvo el honor de serlo cuando la Reina de este año fue Damita de Honor, de ahí que pueda emplear con propiedad el “casi”— han sido personalidades eminentes en la vida pública de la Comunidad o de España.

Literatos, abogados prestigiosos, médicos, ex ministros, rectores de universidad, políticos… han pasado a ser un poco más nuestros después de haber contribuído a que el esplendor del acto fuera el mayor posible.
Este año, me impresionaron algunas cosas que quiero compartir con mis hipotéticos lectores:
El primero fue el silencio respetuoso con que el público que no estaba directamente concernido por el acto acogió la llegada de las Damas de Honor y de la Reina y los parlamentos de Presentador y Mantenedora.
Los aplausos —generosos y cordiales de los asistentes— a los discursos de la Alcaldesa y de los conductores del acto.
La tercera de mis impresiones fue el escuchar, afinado, suave como una ola de perfume que envolviera el aire de la Plaza, el canto de los Himnos que protagonizó todo el Pueblo puesto en pie. Y me impresionó por el contraste con otras Presentaciones no tan lejanas en las que el canto de los Himnos fue silbado, abucheado, en una demostración de intransigencia que, por fortuna, parece que tiende a desaparecer. En esta ocasión el canto subía desde la Plaza y pasaba por mi balcón sin interferencias, ni siquiera de las inevitables de los que esa noche —haciendo uso de su libertad de elección— están cenando bajo la ramas del Olmo o de tertulia con los amigos. Magnífico.
Toni(n) “el de la Cuba”

martes, 24 de noviembre de 2015

El fútbol y el talonario

Hace muchos años el fútbol era para mí, algo a lo que jugar en la Plaza del Olmo, dando patadas a una pelota de goma y estando ojo avizor por si llegaba el tío Antonio el Alguacil o saliendo a todo correr si a la tía Águeda le daba por salir a la puerta de su casa a decirnos que ya estaba bien de armar jaleo.

Luego, andando el tiempo, el fútbol fué una manera de conseguir que me doliera la cabeza en las tardes de domingo después de haber subido al campo de fútbol “La Esperanza” y jugado un partido de los de seis contra seis con todo el campo por delante. Simultaneando este período doliente apareció otro de “ser del…” Valencia, Barcelona, del Atlético de Bilbao o el de Madrid… Es curioso que no recuerde a ningún chico de mi edad que fuera del Madrid por aquel tiempo.
Más tarde, durante una estancia veraniega en Tarrasa empecé a entender el fútbol como deporte de asociación, de equipo, al jugar en uno de chavales que contaba por victorias sus partidos y que estaba auspiciado de alguna manera por el Barça en un inicio de control de la cantera que tan buenos resultados ha venido dando al club catalán.
Ya entonces —era la época de los primeros fichajes de extranjeros— Di Stéfano en el Real Madrid con polémica política incluida, Kubala en el Barcelona y Wilkes en el Valencia acaparaban la atención de los aficionados y de los medios de comunicación —prensa y radio— además de cobrar cantidades fabulosas para la época, pero aún no se había llegado al grado de mercantilización que vendría después.
Tuve la oportunidad de pertenecer al “Centre d’Estudis Esportíus” del Valencia Club de Fútbol en calidad de Vicepresidente con Alberto de Miguel como Presidente cuando Ramos Costa presidía el Valencia C. de F. El “Centre” pretendía aunar los esfuerzos de profesionales en cualquiera de los ámbitos de la Cultura para contribuir a que el Valencia no sólo fuera el abanderado de todos los deportes en la Región Valenciana, sino que cimentara ese liderazgo en los aspectos culturales del deporte, la ciencia, las artes.
Me tocó la tarea de pronunciar la lección inaugural del Primer Curso del Centre y la preparé como la ocasión requería porque iba a ser pronunciada en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Valencia con la asistencia del alcalde, autoridades, junta directiva del club y porque nos jugábamos el pan y la sal de la existencia del organismo en esa primera salida a la escena pública.
La idea central de la disertación fué: “Fútbol deporte vs. fútbol espectáculo” y al día siguiente la prensa se preguntaba cómo una entidad tal que el Valencia C. de F. se planteaba tamaña disyuntiva.
Para mi coleto tengo que, si bien el fútbol como deporte amateur se practica más y mejor que nunca, el que mueve pasiones y millones de euros es el fútbol espectáculo.
Los equipos de mi adolescencia y primera juventud eran de los que “sentían los colores” y el ejemplo más rotundo lo teníamos en el At. de Bilbao que no alineaba a nadie que no fuera vasco de los de ocho apellidos. Pronto se vio que la fórmula no funcionaba del todo bien y empezaron las entradas de extranjeros bien pagados que siguieron con la mercantilización que se había iniciado unos años antes; de ahí a pensar que se podía hacer un equipo con un talonario de cheques se pasó sin darnos cuenta y empezaron los escandalosos fichajes de “figuras” y “figuritas”. La progresión fue imparable y el espectáculo se impuso al deporte y al orgullo de pertenencia a un equipo sin que los dirigentes se dieran cuenta —o sí, vaya usted a saber— de que al talonario había que añadirle orgullo, cariño, compromiso y no sólo "profesionalidad".
Como le gustaba decir a Di Stéfano —y me lo dijo en persona cuando pretendí hacer un sociograma de Moreno de la primera plantilla del Valencia— lo que hacía falta era  que todos los jugadores del equipo entendieran que, como él había sido, fueran “toros en su corral y torazos en corral ajeno”.

Parece que tenía razón don Alfredo y no don Florentino a la vista de lo que pasó en el Bernabéu hace unos días; porque el Barça -me consta a partir de mi estancia juvenil en Tarrasa- además de hacer uso del talonario ha sabido crear —desde siempre— un ambiente de “pertenencia” dentro de sus equipos lo que le ha llevado no sólo a practicar un fútbol que es un espectáculo, sino a vender más camisetas que nadie.
Toni(n) el de La Cuba 

viernes, 20 de noviembre de 2015

Una Perla

Si existiera “La Cárcel de Papel” de “La Codorniz” —“la revista más audaz para el lector más inteligente”, autoproclamaba en su mancheta— tendríamos una condena muy seria al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, Secretaría de Estado de Administraciones Públicas, Secretaría general de Coordinación Autonómica y Local que el 5 de febrero del presente Año del Señor 2015 autoriza la inserción de —entre otras que te hacen llegar destrozado a la altura de la presente—esta “perla”:
Para calcular la rentabilidad del bono de referencia, se tomará la TIR del mismo, tomando el BID que marque la pantalla ALLQ de Bloomberg, con el contribuyente CBBT (Fit Composite) del cierre de mercados de los días de cálculo.
Uno —que venía leyendo con harto dolor de cabeza desde la página primera— se encuentra diez páginas después de jerga administrativo-económico-contable, con la mentada fórmula del cálculo de referencia a palo seco y sin anestesia y no puede por menos que pensar que la economía ha de andar mal, pero no por la crisis, no crean; ha de andar mal porque no hay un cristiano de los que pagamos impuestos capaz de entender lo que se dice en las normas a las que tenemos que someternos lo queramos o no.
Hacienda que —recuerden— somos todos, recauda los impuestos mediante los que nos cede en alquiler nuestras propiedades y procura redistribuir la riqueza que esos impuestos generan de la manera más justa posible de acuerdo con normas y principios de justicia distributiva que es la buena. Para conseguir sus objetivos se dota de instrumentos que la hagan imbatible; usted que dice todo ufano que tiene un piso de su propiedad deje de pagar impuestos y verá lo que tarda en pasar a ser de la propiedad de Hacienda que —recuerden— somos todos. Es una manera de socializar la riqueza. Lo que era de uno pasa a ser de todos y… no tengo claro que llegue a aprovechar a alguien excepto a algún “aprovechao” de las subastas.
Pero volviendo a la “perla” de arriba, ¿de verdad creen ustedes que hay un funcionario municipal de un pueblo no ya pequeño, sino mediano, que sea capaz de ponerse a calcular la fórmula de la “rentabilidad del bono de referencia” a palo seco?
Bastante haremos con no confundir el TIR (Tasa Interna de Retorno) con Transportes Internacionales Rápidos que es la primera idea que me viene a la cabeza, pro tener que buscar el BID en la pantalla ALLQ de Blomberg me parece una pasada por lo caros que están los viajes y los riesgos inherentes a ellos por causa del terrorismo yihadista. Para viajar a la CBBT (Chesapeake Bay Bridge Tunnel, que es lo primero que me sale en Google), además se necesita un “pastón" que el pobre que está intentando el cálculo no tiene así, en dinero de bolsillo.
Por todo lo anterior proponemos al Ministerio de Hacienda… etc. y al resto de organismos oficiales que las próximas instrucciones las dicten muy claras, para gente de a pie que, de lo contrario, no es de extrañar que meta la pata… donde otros se han hartado de meter la mano.

Toni(n) “el de la Cuba”

lunes, 16 de noviembre de 2015

Teatro, puro teatro

Un grupo de personas  —escaso en número, pero decidido en la intención— estamos constituyéndonos en Asociación. De manera provisional porque aún no tenemos hecha la inscripción en el Registro correspondiente, nos llamamos el “Grupo de Lectura de Navajas”  y nos vemos los jueves, a las seis y media en el ayuntamiento para leer libros, comentarlos, leer poesía, comentarla, leer noticia, comentarlas; todo de una manera poco formal, "a la pata la llana": uno llega con un texto y lo lee, otro aporta unos poemas y los reparte entre todos para ir leyéndolos. De esta manera hemos llevado adelante en tiempos de crisis uno de los actor culturales importantes que se dan en nuestro pueblo: los encuentros de Poesía.


A un servidor le gusta recordar —por si alguien piensa que lo de los Encuentros es una chaladura—  que de los ocho poetas invitados a los cuatro primeros que se organizaron, uno era Premio Nacional de Poesía antes de haber estado recitando para nosotros y otros cinco han sido Premio Nacional después de haber pasado por Navajas; de ellos alguno ha estado con nosotros en más de una ocasión. ¿Suerte? quizás, pero también acierto a la hora de asesorarnos acerca de a quién invitar.
Se me olvidaba decir un par de cosas en relación con ese grupo: una es que puede unirse a él cualquier persona que lo desee sin más que acercarse a cualquiera de de esas reuniones y la otra es la idea de constituirnos en Asociación surge ante la conveniencia de no cargar al ayuntamiento con subvenciones que es evidente que no puede asumir. como el grupo no tiene grandes necesidades creemos que podremos subsistir con las aportaciones de los socios de todo tipo que vayamos consiguiendo, con las subvenciones a las que podamos optar y con lo que nos puedan dejar en herencia, en donaciones o en legados las personas de bien que piensen que contribuir a la difusión de la cultura es una buena manera de ser recordado.
Por el momento lo que el grupo de referencia hace , además de las actividades que podríamos llamar “domésticas”, ha sido participar desde el principio en la lectura de poemas en los Encuentros citados. A fin de cuentas, el objetivo de esos encuentros es poner a las personas en contacto con la poesía y es algo que vamos consiguiendo. También hemos organizado encuentros con autores de prestigio que han departido con nosotros acerca de su obra y pensamos en ampliar el círculo en el curso en el que nos vamos a constituir como Asociación Cultural sin ánimo de lucro.
También saldremos para asistir a conferencias, coloquios, mesas redondas, exposiciones u organizaremos aquí sesiones de teatro leído, colaboraciones con el resto de Asociaciones Locales que nos lo pidan, organización de actos de recreacionismo para los que pediremos la colaboración de otras asociaciones locales porque queremos compartir el gozo y el disfrute de lo que se nos ocurra.

Pero quiero poner el acento en las salidas que se han venido haciendo a diferentes representaciones teatrales tanto de obras de corte moderno, cuanto obras clásicas que han constituido siempre un éxito tanto por la organización de los viajes cuanto por la elección de las obras a las que se ha asistido a las que, por cierto, a nadie se le ha pedido la pertenencia o la participación en las actividades del grupo, hecho que considero de la mayor importancia y uno de los fundamentos de la buena acogida de que han disfrutado estas convocatorias.
El jueves, 12 de noviembre estuvimos en el Teatro Talía de Valencia en la representación de una obra “La Crazy Class” —qué manía de emplear el inglés cuando “La clase Loca” hubiera sido un título sugerente y atractivo— que llevada a escena por la compañía “IMPREBIS” —lo de compañía es un decir porque caben en un taxi— nos dejó boquiabiertos. Personalmente he de decir que hacía tiempo que no veía una puesta en escena tan en estado puro como la que tuvimos el gusto de contemplar. 

Con sólo tres actores dieron vida a diez personajes, además de a tres personejes femeninos propuestos por una actriz, con una trama tan bien elaborada que la atención de los espectadores no decayó un solo instante. Sin un micrófono, proyectando la voz, sin más apoyo que el de las diez sillas que aparecieron en el escenario y alguna decoración puntual sencilla, la comedia se hizo presente y el drama de Shakespeare nos tocó las fibras sensibles gracias al buen hacer y al amplio registro de los artistas en escena.
De esa representación, de teatro y de otras cosas relacionadas con ella hablaremos durante las próximas reuniones del grupo. ¿Te vienes?
Toni(n) el de la Cuba

domingo, 15 de noviembre de 2015

Atentados y terroristas

Es imposible sustraerse a la tentación de escribir acerca de los atentados de París y como siempre se ha dicho que lo mejor para vencer a la tentación es caer en ella voy a ponerme a la faena.
Creo que la causa de los tiroteos, de los suicidas, de las muertes, no es otra que la locura de unos y la permisividad de otros que han estado mirando hacia otra parte en nombre de no sé qué derechos. El primer derecho, la primera obligación de cualquiera es mantenerse vivo y el primero de los instintos es el de la supervivencia; voy a ir más lejos aún: mantenerse vivo es la primera obligación de cualquier ser humano y espero que nadie se escandalice por esta afirmación a la que se puede encontrar excepciones de amor filial, de sacrificio, que no son otra cosa que eso, excepciones.
Perdón por citarme, pero hace unos días escribía yo acerca de la masa y de los que la manejan. Ese es uno de los lugares en los que debemos buscar causas de estos comportamientos de animal en seres humanos de los que no sospecharíamos nada al cruzarnos por la calle con ellos. Y digo “buscar causas” porque no es una sola la que motiva a los asesinos. 
Además de un supuesto odio de origen religioso, en el que no creo demasiado, habrá que indagar en el envenenamiento de las mentes de los suicidas que se inmolan con un cinturón de explosivos alrededor del cuerpo yendo en contra del principio de supervivencia del que escribía más arriba. Prueben a hacerse una herida voluntariamente y comprenderán de qué les hablo. Nadie, ni siquiera los psiquiatras, son capaces de explicar un comportamiento tan irracional: leo en “El Mundo” firmado por José Cabrera Forneiro, psiquiatra forense: “..es decir pura y simplemente limitación de la conciencia del asesino, y pérdida completa de su libertad, bajo máximas presumiblemente de una religión mal entendida, y mal aplicada, que se enfrenta a los millones de personas con la misma religión pero compenetrados lealmente con la sociedad en la que viven”.
Habrá que seguir indagando en los recovecos de la mente de todos, pero de una manera especial en los de las mujeres que se van por propia voluntad a engrosar las filas de los que esparcen el terror para servir de criadoras de nuevos terroristas en contra de la tendencia de la sociedad moderna que da cada vez más autonomía a la mujer. Para mí es un auténtico misterio comprobar que un día sí y otro también mujeres jóvenes, criadas y educadas en nuestra sociedad occidental deciden ponerse el burka y largarse dejando atrás familia, amigos, comodidades, para someterse a una vida llena de penurias que rayan en la esclavitud.
Por otra parte creo que la batalla —planteada en los términos en los que está ahora— la tiene perdida occidente. Se me antoja que éste es un partido de fútbol en el que un equipo juega exquisitamente, sin hacer una falta y el otro da patadas, juega el balón con las manos y no respeta el fuera de juego ni ninguna de las reglas. Perdón por el ejemplo que no pretende, ni de lejos, la trivialización del asunto.
Aún no estoy proponiendo jugar sucio, sólo digo que hay que echar mano del instinto de supervivencia porque “ellos” van a por todas y nosotros nos hacemos trampas en el solitario; porque “ellos” cada vez son más y nosotros hemos decidido ser menos; porque ellos se toman en serio y nosotros hemos hecho de nuestras creencias —incluso de las que están más fuertemente arraigadas en nuestro interior— una broma y luchamos contra ellas porque no nos parecen “políticamente correctas”.
Los atentados de Francia son un ejemplo claro de que occidente está siendo amenazado de una manera brutal y de que nadie puede sentirse totalmente seguro en ningún sitio.
Minuto de silencio en Navajas
Nosotros, los españoles, estamos en alerta cuatro y, al parecer, empieza todo el mundo a cerrar filas alrededor de la idea de que hemos de prevenir y defendernos de lo que nos amenaza. Bueno, no exactamente “todo el mundo” porque alguno, en nombre de no sé qué principios —que personalmente considero podridos— no se quiere sumar al pacto contra los terroristas. Ahí los franceses nos llevan ventaja y nos suelen dar “sopas con honda”. ¿Un ejemplo? Desde el estadio donde las pasaron “canutas”, salieron como una piña cantando su himno nacional; nosotros somos tan pobres en este aspecto… que no tenemos ni letra de un himno para cantar.

Toni(n) “el de la Cuba”

sábado, 14 de noviembre de 2015

¿Ángeles o demonios?

El ser humano es capaz de realizar lo más excelso y lo más abyecto sin inmutarse y en cuestión de segundos. A veces me pregunto si eso se debe a algún tipo de impulso o simplemente obedece al azar, a la casualidad, a la circunstancia orteguiana.
En mi opinión, los seres humanos, tratados de uno en uno son amables y respetuosos; en cambio cuando es la masa la que hay que afrontar —porque la masa siempre se dirige hacia algún sitio y esa dirección la determina el poder que orienta a la masa— resulta temible. Eso ya lo estudió Elias Canetti con gran acierto, tanto que creo que su libro “Masa y poder”, que trata de este asunto habría de ser de obligada lectura y reflexión por cualquier candidato a entrar en la Universidad. Pero vamos a lo nuestro porque lo que yo crea o deje de creer en ese sentido tiene poca trascendencia.
Los políticos son los encargados de dirigir a la masa mediante leyes. Y esto, dicho así no tienen importancia o, al menos, no tiene mayor importancia. O sí, porque del resultado de esa dirección  de hacia dónde dirija el político a la masa se derivará el mayor o menor grado de felicidad de la propia masa que ha contribuido a encumbrar al político hasta el puesto que ocupa.
Cierto es que la masa se deja embaucar con facilidad por aquél que la maneja y basta con que se determine que es muy interesante conocer las noticias que famosetes y famosillas proporcionan, para mantener a la masa ocupada en conocer si fulano se acuesta con zutano o si mengana le pone los cuernos a su novia con un señor que pasaba por allí. Largas sesiones de televisión con exhibición de escotes, muslos, tabletas de chocolate y músculos de gimnasio bastan para mantener ocupada a gran parte de la masa ociosa que recibe el mensaje como agua de mayo.
Parece obvio que me estoy refiriendo a los políticos con mucho poder —los que pueden influir desde los “media” en la formación de la opinión del ciudadano de a pie, usted y yo— a los que voy a llamar “demonios”-; pero a los que quiero referirme de verdad es a los políticos que ejercen su labor en las pequeñas entidades de población; a los que no cobran por sus servicios al resto de la comunidad y que asumen responsabilidades, sofocos, broncas y sinsabores. Me pregunto ¿qué es lo que lleva a estas personas a prestarse voluntariamente a toda esa relación de malaventuras? ¿Son ángeles?
Cualquiera que mire a su alrededor queriendo enterarse de lo que pasa se dará cuenta de que es raro el pueblo en el que los vecinos están de acuerdo en que su alcalde es el mejor de los posibles. Si consigue traer a su término municipal instalaciones que no tengan los pueblos de alrededor sin que le cueste un duro al contribuyente local, los afines lo ensalzarán hasta el ditirambo y los contrarios torcerán el gesto y preguntarán “para qué” sirve cualquiera de las cosas que el munícipe haya hecho. Es decir que siempre tendrá a la oposición enfrente, porque aquí, de lo que se trata no es de lo que se haga sino de cómo se haga.
Llegado a este punto he de volver a plantearme la pregunta que acabo de formular: ¿cuál es la motivación profunda de quienes dedican su tiempo, su esfuerzo y buena parte de su comodidad a servir a los demás sin obtener nada a cambio? Confieso que no tengo repuesta para esa pregunta y no sé si cualquiera de los que estén en esa situación será capaz de dar una respuesta convincente.
Es indudable que hay personas que son ejemplo de lo que acabo de describir sobre todo en las pequeñas entidades de población donde los puestos de concejal o de alcalde e incluso los de quienes conforman la oposición son ampliamente recompensados… con disgustos.
¿No será llegado el momento en el que se impone reflexionar acerca de lo que digo para cambiar nuestra actitud de recriminación constante por otra mediante la que —sin dejar de ser objetivamente crítica— seamos capaces de reconocer y aplaudir las cosas buenas que haga cualquiera que sea el que las haya hecho en el pasado o las vaya haciendo en el futuro?
Creo que así tendríamos la posibilidad de aproximarnos a la condición de ángeles sin tener que pasar por las malaventuras por las que pasan los que trabajan por el bien de todos nosotros.
Claro que si detrás de un aparente trabajo altruista hay ocultas intenciones de obtener ventajas, de atender a los propios intereses priorizando el provecho individual sobre el bien común, entonces esos pretendidos ángeles se transformarían en los peores demonios. Habría, entonces, que llamar a San Miguel.

Toni(n) “el de la Cuba”

lunes, 9 de noviembre de 2015

El desencanto

Éste es el relato de un hecho real que me sucedió hace bastantes años y que ahora pongo aquí para "desengrasar" un poco de la última entrada. Los cuatro o cinco que me leéis me lo agradeceréis bastante.
Es una cuestión de piel. Yo sé, a mis años, cuándo alguien me cae bien y cuándo me cae mal. Otros le llaman química, pero lo cierto es que hay un "no sé qué" que me lleva a conectar o a dejar de hacerlo con otra persona. Supongo que lo mismo les debe pasar a los demás conmigo, pero eso es problema de ellos.
El tipo era de los que me caen mal a primera vista. No sólo por su aspecto, sino por esa cosa indefinible, impalpable, que me ofendía como a un gato escaldado el agua fría. Él estaba sentado a medias en la barandilla del paseo marítimo, a unos diez metros de la mesa en la que, junto a otras personas, tomaba yo unas copas.
No había determinado aún si era el bigotillo fascistoide, la cadena de oro al cuello, la melenita rizada, entrecana y macarra que intentaba disimular una calvicie que se anunciaba galopante, la pose chulesca o el moreno de profesional de playa lo que me repelía del mamífero en cuestión, cuando una aparición -como una diosa que surgiera de la lejanía- acercándose desde lejos con ritmo en el andar y en el cuerpo, hizo que me olvidara del sujeto descrito.
Un pareo alrededor de la cintura hacía que sus caderas fueran más que carne deseable y perfecta, ondas de espuma de mar. Balanceo eterno, curva prodigiosa que confluía hacia los muslos firmes y elegantes de piel de arena. La parte superior de su minúsculo biquini contenía -¿contenía?- no es justo decirlo así; mejor decir que se dejaba acariciar por los pechos de almíbar de la muchacha.

Desde lejos, la luz de su sonrisa oscurecía a la del sol y enamoraba. A mí, al menos, me enamoró. No pude apartar la mirada, asombrada, intensa, admirada ante la belleza que caminaba hacia mí por el paseo marítimo. Tanta intensidad puse en la expresión de mis ojos que ella la notó, estoy seguro, se fijó en mí y pude entender en su cara que le complacía mi casi adoración. Fue ver el cielo, contemplar como se abrían sus labios en una sonrisa más franca, de complicidad conmigo. 

Todo mi ser levitaba y me disponía a lanzarme a la ventura, al albur, al gozo de encontrarme con ella, cuando miró a la izquierda y se desvió hacia el macarra de playa. Se besaron. Y dejé de creer en Dios.