domingo, 24 de mayo de 2020

Adoquines. Otro domingo de reflexión

Ayer a la hora de comer dejaron la obra los obreros y desde entonces la Plaza está en el silencio extraño y un poco enfermizo de la reclusión que ahora lo es menos, pero se nos ha quedado un rastro de confinamiento del que nos costará salir.

La gente visita la obra –unos con mascarilla y otros no que ambas cosas están permitidas– y cada uno da su opinión que este es un país libre para expresarla. 

Hablaba de la permisión de llevar o no mascarilla y se me olvidaba apuntar que es obligatoria la distancia física, que no "social", entre personas. Ésa hay muchos que se la pasan por ... ahí y como no podemos poner un policía para cada uno, pues los infractores se lo pasan en grande y los cumplidores "sufren con paciencia las flaquezas de sus prójimos" –que es una de las obras de misericordia cristianas– y se fastidian.

Estoy en desacuerdo con muuuuchas de las cosas a que nos ha obligado el estado de alarma, incluso con ese estado, pero cumplo es-cru-pu-lo-sa-men-te con lo que se nos ordena porque creo que es algo a lo que todos estamos obligados: el bien común –aún siendo cuestionable– por encima de las apetencias o las conveniencias individuales.

... empolvado ...

No sé si serán capaces de apreciar ustedes que el Olmo se nos va de fiesta. Para eso, digo yo, como cualquier "jovencito"  de la alta sociedad del siglo XVII, se ha empolvado la nariz, la peluca, el tronco y lo ha hecho tan abundantemente que ha dejado la estancia de su "toilette" hecha unos zorros a causa de los "polvos de arroz" que sus ayudas de cámara han distribuido con profusión por su cuerpo serrano.

Vendría bien una manguera que – con un riego abundante antes del remate de la obra– le dejara lucir el verde propio de sus hojas y el tostado de su piel. No sé si será posible, pero sí creo que sería conveniente.

Mañana creo que veremos llegar las rejillas que faltan para los imbornales y quizás –quizás– la ya famosa placa que se colocará ahí delante para que quede constancia de que lo que hay en la Plaza es un Olmo. No quiero ni siquiera pensar que algún día la placa anuncie que lo que había en la Plaza fuera nuestro Olmo.
Toni(n) el de "La Cuba"

sábado, 23 de mayo de 2020

Adoquines.20200523

Ayer, cuando los obreros terminaron la jornada laboral la parte derecha de la Plaza presentaba este aspecto:


... ayer por la tarde ...


En mi inocencia pensé que hoy por la mañana estaría "la rana" saltando sobre la tierra para compactar los intersticios que quedan entre los adoquines. Me equivoqué como si fuera un palomo cantado por Alberti. 

Esta mañana la gente se ha dedicado a otros menesteres: tapar imbornales por motivos de seguridad –para volver a destaparlos cuando se tenga el material– 








... Jose, el guatemalteco, "convenciendo" a un adoquín...

levantar trapas de registro de alcantarilla y otras minucias que dan a entender que la obra no se termina en un mes. Cierto es que el ayuntamiento, curándose en salud, añadió lo de "aproximadamente" al tiempo estimado de duración de las obras en los carteles que anunciaban el inicio de las mismas.



... Dani en su salsa ...

Ya no tendremos más noticias a lo largo del día de hoy porque se marchan los obreros.

Advierto, muy a mi pesar, una cierta falta de planificación que no sé a qué o a quién atribuir, pero tengo el pálpito de que se está recurriendo mucho a la improvisación que –necesariamente– rompe el ritmo de lo estudiado y planificado. Son imponderables que aparecen siempre, pero que perjudican menos cuando han sido ponderados antes. Por eso traigo aquí –a modo de cierre semanal– el cartel que tenía, muy visible en su despacho, un amíguete mío, Director General de Planificación e Inversiones:


¿A que visto así es es más divertido? Hasta el lunes si no hay novedades antes.
Toni(n) el de "La Cuba".








viernes, 22 de mayo de 2020

Adoquines. Sorprendente

Cuando uno pensaba que lo tenía todo visto, le surge la sorpresa. Quizás es que –como decía mi madre– "está todo "dao" al demonio" y las cosas no son como parecen. Al desconcierto general que ha causado el extraño pacto –del que me ocuparé en otro lugar menos amable que éste– del PSOE con EH-Bildu y Podemos se une ahora este afán que me interroga y no me dejará estar tranquilo hasta que lo haya resuelto: ¿Por qué se están levantando los adoquines de estos cuadros de los del fondo de la foto– que ya estaban hechos desde el 14 de mayo...

...ya estaban hechos...



...y se ponen como un solo hombre a rehacer la faena? ¿Es que les sobra el tiempo? ¿es que hay algo que no esté bien? ¿qué es? me pregunto.


La actividad en esos espacio es –como puede verse– inusitada, parece como si no quedara otra cosa que hacer que levantar lo que estaba puesto y volverlo a poner.

Pero un rato después hay un cambio de escenario y vemos que –una vez terminada la rectificación que se estaba haciendo– se procede a esparcir la tierra que compactará finalmente el suelo de la Plaza. Ahora parece que va en serio porque esa es la fase previa al final.



Estas que he compartido con ustedes son dos preocupaciones más que gravitan sobre mis hombros de persona mayor –una sobre cada hombro– con la misma intensidad. ¡Lo que pesa la responsabilidad!
Toni(n) el de "La Cuba"


jueves, 21 de mayo de 2020

Adoquines. El plumero

El Olmo va a necesitar un plumero para desempolvarse si se siguen cortando adoquines con las radiales. El Olmo y las casas de la Plaza, pero démoslo todo por bien empleado ante la magnitud de la obra que se inició hace unas semanas y ya va terminando.

Como el clima se aproxima al de verano, la falta de viento hace que el polvo se extienda como una niebla que todo lo cubre y permanece en el aire dando la impresión de que no va a disiparse nunca, así que puertas y ventanas cerradas a cal y canto y no abrir porque siquiera "al pomo de la espada y al cuento de las picas" debe ceder el postigo. Al polvo... ni agua; aunque ahora que lo escribo, un poco de agua en el corte impediría polvareda semejante, vamos, digo yo...


... sin discusiones con respecto al color; el de la plaza es blanco sucio...
Se nota que los obreros tienen ganas de rematar lo que emprendieron –hasta el jefe colabora– mientras uno esparce la arena que compactará definitivamente los adoquines, otro los va cortando a medida mientras un tercero remata incansablemente; pero siempre queda "algo" que obliga a dejar la tarea y retomarla tras haberla dejado para resolver lo que representara ese "algo", lo que quiera que fuese. Pero se nota que la obra languidece. Se diría que presiente su final.


Como hay poco de qué hablar en relación con la obra –a no ser que nos llame la atención la famosa placa que no ha aparecido aún– les traigo una fotografía de tiempos pretéritos en la que dos personajes que están tomando algo en un bar –en condiciones en las que hoy no podrían hacerlo- se comporta como si fueran amigos. Pero ha pasado algún tiempo desde que la foto fuera tomada y ahora son ellos los que mandan, aunque dudo de que, aún ahora, sean amigos. Quizás pudieran, desde sus altos cargos, enviarnos el plumero que necesitamos para desempolvar el Olmo. Porque tenerlo, ¡vaya si lo tienen! ¿no lo ven?

... y se les ve el plumero ...
Toni(n) el de "La Cuba"


miércoles, 20 de mayo de 2020

Adoquines. Casi terminado

Estamos hacia el final del trabajo que empezó allá por los finales del mes de abril. Dentro de cuatro días se  cumplirán los 30 del inicio.

... un trabajo minucioso ...
Lo que se ha terminado ha sido el cerco de adoquines al Olmo y ahora se están haciendo labores de detalle rellenando los huecos que han ido dejando las asimetrías. 

Es un trabajo minucioso y lento que exige concentración y buen pulso en quien lo realiza. Tengan ustedes en cuenta que antes de empezar con las tareas de remate y calculando  "a ojo de buen cubero" se han colocado uno a uno en la Plaza más de veinte mil adoquines. Y no sé cuantos en la Calle Mayor y las adyacentes.

Sigue, incesante, al aullido de las radiales en su rectificación quirúrgica y pulverulenta de las lineas grises que van a delimitar los cuadrados que tendrá el suelo de la Plaza.

Pero no vemos –y es cosa que nos tiene intrigados– la losa que estará frente a la fuente para "perpetua memoria". Al parecer había dos posibilidades que tendrán que ser estudiadas "ab eo qui curam comunitatis" –por los que tienen la responsabilidad, para decirlo en castellano de andar por casa. Una vez que se haya tomado la decisión, será colocada en su sitio. 

... tiene suficientes explicaciones ...
Confiemos en que la lápida contribuya a la belleza de la Plaza, aunque –a mi entender– no era necesaria. Ya tiene suficientes "pegatinas" el Olmo como para necesitar de mayor número de datos que expliquen lo evidente: una placa cerámica a la izquierda, el azulejo histórico con el nombre de la Plaza, la lápida de mármol con el nombre de Roque Pastor y la fecha de su plantación y otro aplique, al parecer de bronce, que atestigua que el nuestro fue el árbol de España en 2019. Pero, como decíamos los artilleros "el que manda no se equivoca y balas al cañón".

En el cuadrado en el que hay ahora un montón de arena se emplazará, según nuestras noticias, la placa con inscripción.

Hoy nos hemos enterado del frenazo de la Generalitat Valenciana que hace que nos quedemos en la fase 1 de la liberación. ¡Con las ganas que tengo de tomarme una tónica con ginebra –para quitarle el sabor a quinina, no piensen mal–  sentado en la Plaza bajo las ramas del Olmo!
Toni(n) el de "La Cuba"



martes, 19 de mayo de 2020

Adoquines. En modo quirúrgico

La vuelta al trabajo de ayer se ha visto reforzada por la presencia de más obreros que han emprendido la tarea de configurar la parte izquierda de la Plaza –siempre desde mi punto de vista como pregona el título de este cuaderno– para que haya simetría entre ambas mitades.

La técnica que están utilizando podríamos decir que es quirúrgica: para la mitad derecha se establecía previamente la separación entre cuadrados mediante un espacio gris que se medía y construía para que pudiera ser rellenado después con los adoquines de ese color que –no sé si se habrán dado cuenta ya, avezados lectores– no me gusta.

Ahora, con la parte izquierda –ya se hizo algún ensayo con la derecha– han decidido los que entienden de ésto, que es mejor rellenar un gran espacio y después cortar las superficies que delimitarán de gris los cuadrados de color que... de ese color.

Claro, que esto no es un quirófano y los cortes no tienen nada de asépticos y se pone todo perdido de polvo, de ese polvo que ponen de los nervios a las mujeres. Los que provocan esa polvareda van protegidos por mascarilla adecuadas para evitar que se les hormigonen los pulmones. Observen:


... no es niebla ...
Los trabajos prosiguen a pesar de que haya habido algunas inundaciones en casas por causa de las últimas lluvias y a consecuencia de que el nivel del pavimento de la calle Mayor... ha crecido, que el hombre propone...

Es curioso que no haya advertido una avalancha de gentes queriendo reunirse, hacer comidas, socializar, como dicen ahora a estar con otros. Seguramente lo estamos dejando para acostumbrarnos a la novedad. 

La obra languidece –queda ya poca tarea pero minuciosa– y las posibilidades de informar a través de este balcón también. No sé que voy a hacer cuando esté todo terminado...
Toni(n) el de "La Cuba"

lunes, 18 de mayo de 2020

Adoquines. Lunes ¡la Liberté!

No crean ustedes por el título de esta entrada es que esté volviendo a los tiempos de la Revolución Francesa; no estamos terminando Floreal y a punto de entrar en Pradial; estamos en Fase 1. El señor Puig ha demostrado al señor Sánchez y a SalvadorIlla que estamos ya en sazón y podemos movernos. Por cierto que esta mañana me he desplazado a La Fe, con visita programada, cambio de provincia, etc. provisto del "paperet" –a partir de ahora lo del "paperet" será muy habitual, una especie de "fe de vida" de la época anterior, cuando el "innombrable" jejeje–  y no ha habido autoridad alguna que me haya demandado nada ni a la ida ni a la vuelta.

Bueno, a lo que vamos. La obra –no confundir con la "Obra"– cuenta con un solo obrero, José, el guatemalteco, que tengo la impresión de que es un oficial en el rango de la empresa, porque se encarga de los trabajos más delicados; una persona asequible y cordial que va siempre unos pasos por delante de las necesidades del trabajo y que se relaciona bien con sus jefes y con sus compañeros. Está rematando detalles mientras espera la llegada de algún material que falta. Va y viene, mide, se desplaza, corta... a lo suyo sin que nadie haya de darle órdenes.

... José sabe lo que tiene que hacer y lo hace...
Es decir, que hay personas en las que se puede confiar porque van a comportarse bien independientemente de la situación, el lugar o la circunstancia en la que se encuentren. 

Hay otras, en cambio, que no tienen el respeto que se debe tener con las cosas, con todo, y de una manera especial con lo que es patrimonio de todos, con lo que pertenece al conjunto de la ciudadanía.

Llegados a este punto, seguro que alguno de entre los que me leen habrá pensado "ya está Toni(n) con sus monsergas"; pues sí, estoy con una monserga que he advertido en cuanto he llegado de Valencia y que ofrezco a todos ustedes para que no quepa duda de lo que digo porque es una primicia mundial de gran alcance que no podemos sino deplorar por lo que significa: se trata del primer chicle manchando los adoquines aún antes de que la obra haya sido rematada.

... ofensivo, sucio, impúdico, el primer chicle ...
No me cabe duda de que procede de la boca de algún tierno infante cuyo responsable no se ha dado cuenta de que lo escupía, pero con los niños –con los perros también– hay que tener un cuidado exquisito por parte del que los saca a pasear, porque suelen dejar "recuerdos imperecederos" donde uno menos lo piensa.

Y es una pena porque esos "recuerdos" dan idea del talante de una sociedad, blandita, acomodaticia –"son niños", dicen. Pues por eso mismo hay que educarlos, hacerles ver que lo que es de todos ha de ser respetado por todos– y que antepone la comodidad a los deberes cívicos. Como no tengo ni niños ni perros, me despacho a gusto en este asunto porque total, para el caso que me hacen...

Hay veces que nuestros ojos nos juegan alguna que otra mala pasada. Vean:
... la piel de algún saurio ...
No es la piel de algún saurio, ni un cuadro digno de figurar en Arco o cualquier otra galería similar. Habría de ser el gran panel que adornara el vestíbulo de entrada a las oficinas de una empresa de obras públicas, porque es una foto de los adoquines grises –unos secos y otros no– sobre los que se extenderá la arena amarilla. Si alguien lo pinta y lo firma cobra "un pastón" por él.
Salud.
Toni(n) el de "La Cuba"