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sábado, 25 de abril de 2020

Preguntas a partir de un editorial

«Pero no se defiende mejor a los españoles en Bruselas -más bien al contrario- con órdagos imposibles y aún menos con conejos de la chistera que son auténticos tropiezos. Es lo que ha ocurrido durante semanas con el empecinamiento estéril en los coronabonos, cuando como ha repetido hasta la saciedad Merkel ni siquiera los permiten los tratados de la UE. Y es lo que ocurre ahora con esa ocurrencia de la deuda perpetua europea, que  ningún otro líder ha respaldado porque está prohibida en el BCE, como bien le podría haber explicado al presidente del Gobierno algún responsable del Banco de España si se dejara asesorar.»
Hasta aquí parte de lo que recojo de «El Mundo» en su editorial. Hay que hacerse alguna que otra pregunta:

  • ¿Quién o quiénes generan esos órdagos?
    • ¿Son producto de profundas deliberaciones en Consejo de Ministros o vienen hechos desde fuera?
  • ¿A quién o quiénes se les ocurre sacar conejos de la chistera?
    • ¿Se busca a los responsables de las consecuencias de esos números de magia en forma de tropiezos?
  • ¿Alguien había comido una seta «rarita» cuando se le ocurrió pedir los coronabonos?
      • ¿Pensó cualquiera de los «altos varones –y hembras– apostólicos» del gobierno –y pienso en la señora Calviño- que nuestros «consocios» de «Uropa» iba a detraer un euro de sus cuentas para ayudar?
      • ¿No se consultó a la «suficiente» ministra de Exteriores acerca de la consideración que merecemos a nuestros queridos socios ricos?
    • ¿Quién tuvo la ocurrencia de lo de la «deuda perpetua»? 
      • ¿Es que «no se hablan» el gobierno y el Banco de España?
Da la impresión, de que, visto desde fuera, en el gobierno dominan algunos «esgarramantas» y algún que otro «perroflauta» que piensan más en su ideología que en lo que es posible en el extremo de la necesidad, que es donde nos vamos a encontrar. En el extremo de un camino que se corta abruptamente y presenta un precipicio en el siguiente paso.
¡Ojalá me equivoque!

viernes, 27 de noviembre de 2015

El abeto cortado

No puedo imaginar de quién habrá sido la idea de poner un árbol cortado para “adornar” el Belén de la Plaza del Olmo, pero voy a decir alto y claro que es algo que no me gusta. ¿Es que alguien pretende hacer la competencia al Olmo en cuanto a belleza?
Navajas sorprende a los que llegan por el conjunto de árboles monumentales con que recibe a sus visitantes y una de las cosas que echa de menos el redactor del PGOU vigente es que no se planten árboles de buen porte en las nuevas parcelas ajardinadas de las urbanizaciones recientes.
El árbol es símbolo de civilización, de progreso, de paz y es inspiración; valga como ejemplo el relato de Jean Chalon “Amor de árbol” del que extraigo estos versos:
Mi amor es un árbol.
Mi árbol es un amor.
En verdad es
un amor de árbol.

El propio Jean ha escrito en alguna ocasión que “el árbol es un ser que no puede defenderse, que no tiene piernas para huir, ni manos para atacar”; es decir, que es un ser inerme al que es bajeza dañar sin motivo.
El ayuntamiento de Navajas tiene publicada una Ordenanza Municipal en cuyo artículo 2 puede leerse: “ Ninguna persona física o jurídica realizará en zonas verdes privadas, labores de arranque, tala, transplante, reducción de copa, desmoche, poda o limpieza de árboles aislados o de masas o agrupaciones arbóreas (bosquetes, pinares…), sin haber obtenido previamente licencia municipal”.
Pues bien, amigos, se da la circunstancia de que hay un árbol cortado en la Plaza del Olmo —un abeto joven cuyo crecimiento habrá costado muchos años— y que no sabemos por qué ha sido sacrificado de esta manera. Aquí está la foto:
¿Un abeto sacrificado? ¿Por qué?
Y nos preguntamos: ¿Se habrá obtenido licencia para la tala de este árbol? ¿Dónde estaba? ¿Era peligrosa su existencia para las personas? ¿Se habrán plantado los ejemplares que establece la Ordenanza citada cuando se haya talado algún árbol por motivo justificado? Son preguntas de respuesta fácil que insistiremos en obtener por todos los medios a nuestro alcance.
Hace tiempo, unos amigos nuestros plantaron once robles valencianos al lado del Polideportivo,  contando con el beneplácito del ayuntamiento. Ahora, al parecer esos robles han sido trasplantados a otro lugar que, por cierto, está lleno de hierbas que hacen difícil comprobar si los árboles están siguiendo su vida o hay alguno que haya perecido en la operación. 
Nos hacemos otra pregunta: ¿Será que hemos perdido la sensibilidad que hizo que los que nos precedieron nos legaran un patrimonio arbóreo monumental?
Son éstas, cosas que duelen y que creemos que merecen una explicación “por quien corresponda”. Nosotros lo vamos a preguntar al ayuntamiento.

Toni(n) “el de La Cuba”