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viernes, 1 de enero de 2016

LOS PACTOS

Estoy leyendo “Testimonio de dos guerras” de Manuel Tagüeña Lacorte, un combatiente afiliado al Partido Comunista, que llegó a ser teniente coronel del bando republicano en la guerra incivil y que tiempo después, ya en el exilio, escribió en Méjico su testimonio acerca de las cosas que había vivido. Creo que el momento en que he empezado a leerlo no puede ser más oportuno porque, además de contar sin apenas partidismo lo que vivió, desvela algunas cosas interesantes acerca de las relaciones entre los diferentes partidos que integraron el llamado Frente Popular. Alguna de esas maneras de relacionarse con el resto parece que no las conoce el PSOE actual. En la página 133 leo textualmente: “Como no se llegó a la victoria, no hubo oportunidad para pasar a la inevitable segunda etapa de la política estalinista de Frente Popular, eliminación de los partidos aliados y toma del poder”.
En mi opinión el conglomerado que maneja “Podemos” es lo más parecido al Frente Popular que puede darse en estos momentos y el señor Sánchez, don Pedro, está jugando con él –contando con la complacencia, la falta de visión de Estado o la anomia de sus compañeros de Comisión Ejecutiva Federal– a aprendiz de brujo cuando ya se sabe lo que pasa cuando se juega a estas cosas.
Bien está seguir lo que es preceptivo en las cosas de la política, pero montar el paripé que han montado siguiendo escrupulosamente los tiempos de la política sólo beneficia a sus teóricos “aliados”. Pretender que el partido más votado consiga un gobierno estable sin aliarse con el segundo, que es el PSOE, es pretender lo imposible matemático; pero que la Comisión Ejecutiva Federal dé su placet a que el señor Sánchez, don Pedro –al negarse a pactar con el PP y éste quede sin poder gobernar– proceda a la formación de un gobierno cuando las combinaciones se antojan imposibles, es algo que raya en el sarcasmo.
...o se ponen de acuerdo o no comen...
Nadie puede salir beneficiado de una situación así y lo primero que han de tener en cuenta los políticos –muy por delante de la consecución de objetivos personales o de partido– ha de ser la consecución del bien común.
Veamos la situación: El PP no podrá formar un gobierno que garantice la gobernanza y la gobernabilidad del estado sin contar con el apoyo del PSOE; pero éste, sin contar con el PP, no podrá formar gobierno sino recurriendo a “Podemos” con la inclusión de los votos del resto de partidos afines. Tarea difícil en la que el que la emprenda puede estar cayendo en la trampa que describía el teniente coronel Tagüeña, en la que quien la intente se dejará, sin duda, los pelos en la gatera.
La situación se asemeja mucho a la de un gallinero en el que dos gallos se disputan la hegemonía; pero no es ésto lo que está esperando no sólo la mayoría de los ciudadanos sino buena parte de los votantes del PSOE. Hacer política “contra” es malo porque lo que necesitamos todos es que se esté “a favor” de España, aunque este nombre levante ronchas y sarpullidos en algunas gentes.
En mi estimación un triple pacto PP, PSOE y Ciudadanos llegaría a ser beneficioso para España porque tienen más elementos afines y un tripartito de afines contribuiría a limpiar el ambiente político sin tirar por la borda lo que se ha conseguido en el terreno económico y construyendo los aspectos sociales más dañados.

Los próximos días serán determinantes para pasar de una manera u otra los próximos años. Si PSOE y PP no pactan, al gobierno que salga de los pactos no le auguro una vida más allá de los dos años. Y habrá que pedir responsabilidades no sólo políticas a los que no hayan querido entenderse para llegar a acuerdos.
¿Feliz Año Nuevo?
Toni(n) "el de La Cuba" (que el otro día se me olvidó firmar)

lunes, 28 de diciembre de 2015

¿Y ahora qué?

Un amigo que reside temporalmente fuera de España me hizo la pregunta que da título a esta entrada al día siguiente de haber conocido el resultado de las elecciones del pasado día 20. Le respondí del modo que aquí traigo.

No sé si estarás de acuerdo conmigo en que desde Marx, don Carlos, –e incluso desde antes– la política y la economía van tan estrechamente unidas que no se sabe dónde acaba una y dónde empieza otra.
Ningún partido político será capaz de salirse un milímetro en sus planteamientos de lo que se entiende como “bueno” –en el sentido material– para los ciudadanos. Podrán disentir en la manera de llevar a cabo lo que se pregonan como “bueno”, pero a ninguno se le ocurrirá decir que piensa aumentar el paro o que la inflación gobernando él se disparará o que será desatendido uno sólo de los ciudadanos que tienen derechos por el simple hecho de haber nacido, ¡faltaría más! Y ésto lo dicen aún a sabiendas de que no hay medios materiales para cumplirlo, a sabiendas de que tendrán que aumentar el paro porque el capital quiere una mayor remuneración a su presencia o… por lo que sea.
Apenas han pasado unas horas del revoltijo que “hemos elegido” los españoles y el IBEX ha caído tres puntos y la prima de riesgo ha aumentado veinte. Demostración clara y palmaria de lo que decía antes porque el dinero es cobarde y en cuanto sopla una brisa que riza la superficie del mar, piensa en una tormenta tropical y… se pone a salvo en tierra.
Cuando empiece a arreciar el temporal en los próximos días en los que se verá la incapacidad visceral de pacto de nuestros líderes –qué risa– porque también piensan con las tripas, se van a perder –en semanas– buena parte de los logros que se habían conseguido en años –bastantes logros, pero no los suficientes para salir del pozo–  y entonces los ciudadanos nos enfadaremos mucho… para no conseguir nada porque el mal ya estará hecho.
Ahora es cuando echo en falta que hubiera por aquí un De Gaulle que fuera capaz de concitar las voluntades de todos hacia el bien común; pero eso en España es impensable porque aquí De Gaulle somos todos y cada uno de nosotros que no estaremos de acuerdo con lo que el otro De Gaulle proponga; aunque tenga razón.
Como creo en los milagros, voy a esperar que al señor Sánchez y al señor Rajoy alguien les diga que un pacto de los dos arrasaría o al menos, dejaría fuera del juego al señor Rivera y al señor Iglesias que son los que les han estado tocando los “bollocks” cuando menos falta hacía separar fuerzas. Al menos, a los emergentes se les puede tildar de inoportunos.
Pienso que el bipartidismo es, en este momento, el menor de los males que aquejan a Expaña –es correcto el término– y que a ambos líderes –otra vez ¡qué risa!– se les presenta una ocasión única para pasar a la Historia como alguien que ha servido para algo en política nacional. Sólo recuerdo que hayan tenido un comportamiento así las Cortes Franquistas haciéndose el sepuku para permitir la reforma democrática, pero no es el caso.
¿Será posible?
El pacto que propongo es imposible con el actual escenario. El PSOE tendría que defenestrar por vía de urgencia al señor Sánchez porque con él arriba el pacto es imposible. Y no digo al señor Rajoy porque ésta, a fin de cuentas es el más votado y, por tanto al que se le va a encargar la formación de un gobierno, tarea en la que fracasará, o conseguirá un gobierno tan débil que será como no poder gobernar.

Tendremos que seguir esperando contra toda esperanza los acontecimientos que vengan.

¡Feliz Año Nuevo! (es un decir...)
Toni(n) "el de  La Cuba"