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martes, 26 de enero de 2016

El follón

¡Hay que ver la que montó el señor alcalde de Jun en el programa “El Cascabel” que dirige uno de los peores moderadores de tertulia del mundo, don Antonio Jiménez, el viernes por la noche en 13 TV!
Don José Antonio Rodríguez Sala, el alcalde socialista de Jun (Granada), dio ayer una muestra de lo que está pasando con esta sociedad a la que la experiencia que los demás han acumulado “se la trae floja”, el respeto a la gente mayor se ha perdido y lo que se anhela es la proyección mediática, lo inmediato, el usar y tirar.
El alcalde insultó a don José Luis Corcuera, ex ministro socialista, al ex alcalde de La Coruña, el socialista don Francisco Vázquez y, en general a los que él llamó “dinosaurios” y otras lindezas, vociferando e incluyendo en el des-calificativo a cualquiera que sea mayor, haya hecho lo que haya hecho a lo largo de su vida.
El menosprecio del caballero Rodríguez Sala hacia personas que han hecho mucho para que él esté donde está resulta suficiente como para calificarlo sin dudar. Es un cenutrio; alguien lento de entendederas que, además cree que es el “non plus ultra” de la modernidad porque en su pueblo ha instalado redes abiertas y celebra plenos
... hay redes que enredan...
de manera virtual con lo que deja fuera de juego a cualquier ciudadano que no esté al día en las tecnologías que llamamos nuevas como si esas tecnologías fueran la esencia de la vida en lugar de herramientas que pueden permitirnos ir a lo esencial de la vida. Por supuesto que los “modelnos” aplaudirán con las orejas todas esas novedades de lo virtual.
Algún contertulio, con cariño, le recordó que su apoyo al Secretario General del PSOE tiene no poco de “peloteo” ya que en ocasiones anteriores sus manifestaciones eran de signo radicalmente contrario a las que venía haciendo ahora. No hizo aprecio de lo que iba en contra de su criterio, ni siquiera para rebatirlo. Él se aferraba a los “tuits” que recibía en su aparato internáutico como si lo que decían lo que escribían los mensajes fuera el evangelio. No sé qué hubiera pasado si el aparatico se le llega a estropear en plena emisión.
Que el PSOE tiene una grave responsabilidad sobrevolándole es algo que nadie discute. Exactamente la misma que la del resto de partidos que conforman el hemiciclo. Si cada uno de ellos no consigue abstraerse de los árboles que le rodean, no serán capaces de ver el bosque que es necesario preservar a cualquier costa.
La falacia que ha montado el señor Sánchez, don Pedro, de decir que el señor Rajoy es el que tiene que formar gobierno y que si fracasa le tocará intentarlo al PSOE resulta un insulto a la inteligencia de cualquier ser humano cuando es él mismo el que se niega a hablar no sólo con el presidente en funciones, sino con el PP, con cualquiera que sea del PP. Los números ponen de relieve la hipocresía de esa afirmación y pretender hacer algo yendo “en contra de” no es la mejor manera de construir. De esto habrían de tomar nota el portavoz socialista señor Hernando Vera y el secretario de organización señor Luena los cuales no dan puntada sin hilo en sus declaraciones. Demasiado jóvenes para tener todos ellos tanta responsabilidad y, a mi entender, con un exceso de soberbia intelectual que raya en el menosprecio al resto de humanos. Yo creo que lo cierto es que su pretendida sapiencia no es otra cosa que desparpajo ante las cámaras; como el del pequeño Nicolás pero en cosas serias.

Si el señor Sánchez quiere pactar con el señor Iglesias, don Pablo –¡qué bonito Pedro y Pablo, otro PP!– ya sabe a lo que expone a su partido y lo que es más delicado, a España e incluso a él mismo; pero que deje de insultar cuando está a cubierto y que asuma la responsabilidad que, legalmente, ha dejado en sus manos la renuncia del señor Rajoy a la investidura.

jueves, 7 de enero de 2016

Yo NO soy "Charlie Hebdo"

Hace un año, por estas fechas, la gente vivía feliz y confiada en una  Europa ahíta y des-valorizada en la que la mayor ambición de la mayoría de sus ciudadanos era pasarlo bien. En España, desde hace mucho tiempo –demasiado a mi entender– el paradigma de los valores en los que se sustenta la mayor parte de la población se resume de manera un tanto rústica en el aserto: “De esta vida sacarás tripa llena y nada más”, toma castaña.
De pronto, el día después de Reyes nos sacudió una noticia que dejó helado, al menos, a todo el mundo occidental: el atentado contra el semanario satírico “Charlie Hebdo”. Recuerdo que estuve pegado al televisor hasta el desenlace de los acontecimientos del día mientras deploraba en mi interior la barbaridad que supuso la matanza de las once personas que fueron asesinadas en la redacción. Nunca fue “Charlie” santo de mi devoción, pero lo criminal del atentado me predispuso a su favor; pedí a mis amigos franceses que me consiguieran un número de los que salieron a la venta y me enviaron dos. Sigo estando en contra de los que asesinan, sea en nombre de lo que sea, a la vez que considero que los que matan sin compasión, habrían de morir del mismo modo; una contradicción que tengo sin resolver.
Inmediatamente después del primer ataque de indignación, de cólera, lo que leía en la prensa o en la correspondencia con mis amigos me fueron convenciendo de que yo no era “Charlie Hebdo” porque me identificaba más con Ahmed, el policía francés de religión musulmana, integrado en la sociedad francesa que fue rematado por los que profesaban el mismo credo que él, de un tiro en la cabeza cuando estaba en el suelo y desarmado. Ahmed es, para mí, el símbolo auténtico, la auténtica víctima de un estado de cosas que parte de la miseria de unos, de la “tripa llena” de otros y de una sociedad que resulta ser profundamente injusta con sus ciudadanos; Ahmed es el cordero que sacrificamos en el altar de nuestro egoísmo.
Ahora leo en la prensa que los de “Charlie” van a publicar un número especial para conmemorar el aniversario de la desmesura que ocurrió hace un año y que se llevó por delante a un montón de personas, con una portada en la que representan a un Dios caricaturesco y ensangrentado, con un fusil ametrallador a la espalda y en actitud de huída. No pongo aquí el dibujo por no hacerles publicidad entre los tres o cuatro que me leen. El texto que acompaña al dibujo de Riss –el actual director de la revista– es ofensivo: “Un año después el asesino sigue suelto”.
Tengo para mí que la libertad de expresión tiene un límite y pienso que el señor Riss, los que le siguen y los que le jalean se han pasado unos cuantos pueblos de lo permisible. Cuando un derecho se usa sin control ni límite se transforma en abuso; precisamente el que creo que cometen los “charliadeptos”. Si no es lícito responder con violencia a la violencia tampoco habría de serlo ejercerla; de ningún tipo, ni verbal, ni escrita, ni intelectual porque siempre existirán pobres tontos que llevados de su abdicación mental y de su progresía mal digerida o de su soberbia intelectual, su mundo ficticio, de ficción, que de todo hay, crean que los “riss”–la minúscula es intencionada y compañía hacen las cosas bien, cuando lo que hacen es suscitar el odio por el ataque a unas ideas que son respetables, mucho más que las suyas propias porque estos pájaros sólo saben ir contra, nunca a favor. Basta de negativismos, pues. El que mata no es Dios –ese Dios que ellos niegan, lo que no deja de tener su gracia por hacer, con esa contradicción en la que incurren, un razonamiento imposible– sino el hombre, los hombres llevados por la deformación que de Dios han hecho ellos mismos u otros como ellos.

YO NO SOY “CHARLIE HEBDO”, nunca lo he sido y no quiero que mis amigos franceses me reserven ejemplares de la bazofia que los "charlines" están a punto de poner en el mercado.
Toni(n) "el de La Cuba"