sábado, 4 de julio de 2020

Adoquines. ¡Por fin!

De repente, sin previo aviso, han llegado los obreros, dos, con Gaspar y se han puesto a la tarea de resolver el enigma que nos ha tenido en ascuas durante todo este tiempo. De paso han arreglado algo en los imbornales de enfrente de la casa de Isabel y de la de Eduardo.

... descubierto el misterio ...


Bajo la atenta mirada de Toni Aucejo, que supervisó las obras en su día, ha quedado al descubierto el misterio. Después de más de un mes, ni placa con el dibujo del Olmo, ni leyenda que conmemorara el título ni nada que se le pareciera: adoquines.

Adoquines como el resto de la Plaza para terminar la obra porque el cuadrado que había quedado relleno de arena se había convertido, por obra y gracia de los maleducados de siempre en recinto donde  cualquier colilla tenía su asiento, en el "pipican" de los perritos – hay mayor número de perros conviviendo con familias en España que niños de quince años– y en el sitio que habían de vigilar los abuelos para que los nietos no entraran ante el temor de que "cogieran" cualquier enfermedad.

A mí, la solución –salvo el color de los adoquines como creo haber dicho– me gusta... aunque llegue con un poco de retraso cuyas causas ignoro.

Mientras tanto, pintan mal los rebrotes de la pandemia. Lérida vuelve a estar confinada y si no aprendemos de lo que les pasa a otros, nos mereceremos lo que nos pase a nosotros. Lo digo porque advierto que hay quien "baja la guardia" como si todo hubiera terminado, como si la pandemia hubiera sido un mal sueño, y no, ésto no ha hecho más que empezar.

Me voy a que me cambien la cadera por otra de titanio. Feliz y prudente verano.
Toni(n) el de "La Cuba"

martes, 2 de junio de 2020

Adoquines. Algo faltaba

Pues sí, algo faltaba en la obra. Alguna línea gris maestra, esparcir arena fina para que se rellenen los intersticios –que no haya separación entre adoquines, vaya, porque esto de la unión es importante y si no recuerden las últimas arengas coronavíricas– hacer un nuevo imbornal que impida inundaciones de plantas bajas, arreglar pequeños desperfectos... Como digo, algo faltaba.
... hoy está puesto ...







... lo que ayer faltaba ...

















... era una pura cuestión de simetría ...



Otra vez, por la mañana, nos ha sorprendido el chirriar de las radiales en plena faena y la canción de algún obrero "...que por su amor mueeerooo..." mientras con un gran cepillo extendía la arena fina que ha de "aproximar" adoquines.
Una mirada al entorno ha hecho que nos diéramos cuenta de que un gran imbornal perpendicular al eje de la vía que une la Plaza con la Calle Mayor había sido la causa de los primeros chirridos matutinos:



Ese imbornal impedirá –o eso se pretende– que el agua entre en la planta baja que ocupa el estable¡cimiento. Son los detalles que hay que terminar de afinar, condición sin la cual no se puede liquidar la obra y saber de esa manera, cuánto nos queda para invertir en la famosa placa de la Plaza que, hoy por hoy, brilla por su ausencia. Esperemos ¿a la fase tres?
Toni(n) el de "La Cuba"

jueves, 28 de mayo de 2020

Adoquines. El cuplé

El cuplé fue un género de los años 20-30 del siglo pasado que salvo escasos resurgimientos a causa de películas taquilleramente afortunadas, ha tenido poca difusión.

Y es una lástima porque había letras muy interesantes –todas con intención– y con intención varia: la que ahora me viene a la memoria es la de "Las Violeteras" que empezaba así: 

"Como aves precursoras
de primavera
en Madrid aparecen
las violeteras..."

Pues en Navajas han aparecido las mesitas de los bares sobre la Plaza recién adoquinada "como aves precursoras/ de primavera..."

... como aves precursoras ...

Ha sido ésta una mañana de mediciones, de ajustes para lograr encajar la distancia fí-si-ca –no digan ustedes distancia "social" que es una "jilipolluá", así queda más "fisno", gorda, "como el tronco'el Olmo", que solíamos decir por aquí– distancia física, decía, que contribuya a dejar el espacio que recomienda nuestra sanidad para tener menos posibilidades de que el coronavirus nos tome como alojamiento para el verano.

No pienso renunciar a mi ginebra con tónica –el orden de los factores es importante en este caso– tomada en una mesita de ésas que anuncian la primavera como avecillas esperadas. Eso sí, tras cada libación de la bebida me volveré a poner la mascarilla y repetiré la secuencia cuantas veces sean necesarias para tomarme la mezcla.

Tengo para mí que hay que ser MUY prudentes en esto de la vuelta a la normalidad –lo de "nueva normalidad" me merece el mismo juicio que la "distancia social"– porque el que no aprende de los errores de los demás es tonto de remate. Verán por qué lo digo: Corea del Sur ha sido la nación que mejor frenó en principio la expansión del coronavirus; obligó a todos sus ciudadanos a llevar mascarillas, estableció el toque de queda, pero no declaró el confinamiento y su economía se resintió poco o nada, e incluso controló los teléfonos portátiles –portátiles, los teléfonos no se mueven por sí mismos– de las personas para conocer sus movimientos y sancionar a los que no respetaran las normas dadas para todos. Y ahora resulta que tiene que hacer frente a un serio rebrote cuando se ha abierto la mano en permitir  alguna alegría. Si esto pasa en una nación cuyos ciudadanos han demostrado ser disciplinados y cumplidores de las normas, imaginen lo que puede pasar aquí donde cada uno de nosotros sabe más de estas cosas que el que las inventó.


Por eso, por el bien de todos habremos de ser muy exigentes con nosotros mismos y con los demás a la hora de cumplir y hacer cumplir las normas que –ojalá– se nos den con claridad para que las entendamos todos.

... han venido para quedarse ...Las mascarillas, una higiene exquisita, educación y un gran cuidado han venido para quedarse y ya que son incómodas hagamos lo posible para que tengan que permanecer entre nosotros el menor tiempo posible –me refiero a las mascarillas, que deben tapar también la nariz y que no son efectivas en la barbilla, en la frente o colgando de una oreja– la higiene, el cuidado y la educación que se queden "per in saecula saeculorum".
Amén.
Toni(n) el de "La Cuba"

martes, 26 de mayo de 2020

Adoquines. Reflexiones

Si de los hechos no sacáramos conclusiones no aprenderíamos nada. A los que nunca se paran a reflexionar para aprender habría que aplicarles el calificativo –más bien el "descalificativo"– que les aplicaba Leonardo da Vinci: tubos vivientes; se alimentan y defecan  como lombrices y para entretenerse se reproducen y todo.

Intentemos alguna reflexión aunque sólo sea para no ser merecedores de adjetivos dolorosos:

Ha habido una obra importante en nuestro pueblo –la importancia es proporcional al tamaño en este caso– y está sin terminar; ¿por cuánto tiempo? ¿por qué? La Plaza del Olmo no está bien así como está, pero las obras llevan sus trámites administrativos como decía Luis Cuenca en una revista musical de hace muchos años:
"Hay obras de caridad,
hay obras de sentimiento,
pero las que duran más
son las del Ayuntamiento".
Todo irá llegando porque habrá que rematar la faena con la guinda del pastel que será sin duda la ya mencionada placa que se colocará –"Deo volente"– en el recuadro que ahora llenan restos de obra.
...así como está ...

¿Cuántos nos implicaremos en la tarea de conseguir que no se ensucie la Plaza más de lo estrictamente necesario? ¿Cómo podremos contribuir a mantenerla limpia? ¿Cómo podremos contribuír a que los demás no la ensucien? ¿Estaremos dispuestos a informar a quien se le caiga una envoltura de helado, un chicle o un montón de cáscaras de pipas de que se le ha caído?

Bastantes de las personas que transitan por debajo de mi punto de observación hacen comentarios positivos acerca de cómo ha quedado la Plaza: "Ha quedado bien, la Plaza", dicen algunos. "Está muy aseada" opinan otros. "Le hace falta un manguerazo" proponen los terceros. También hay críticas menos positivas: "¿Dónde está el agujero del palo para el toro embolao?" o "En el Museo entrará el agua cuando llueva fuerte...", ¿Tú crees que estos ladrillos (sic) aguantarán o empezarán a saltar? Opiniones que pasarán cuando pase la novedad y todo vuelva a ser como antes.

¿Como antes? Yo acabo de reservar para el viernes por la tarde una mesa en la que tomarme la tónica con ginebra que me prometí hace días. Porque parece que el viernes abrirán el "Café Valenciano" y el "Alba". De "El Sol sale para todos" no tengo noticia, pero supongo que no tardará en abrir también. No obstante, la distancia física entre personas –no caigan ustedes en la jilipollez de decir la "distancia social" porque socialmente hemos de estar muy próximos en las catástrofes– la distancia física, decía, quizás nos deje una sensación un poco desangelada, como de desamparo, de rebaño diezmado... y quizás esa sensación la experimentemos durante más tiempo del que sería de desear.

Se ha comentado también que corriendo los bancos y los maceteros hacia la línea de los adoquines del color que no me gusta se podría dejar una zona de carga y descarga que hace falta. Estoy de acuerdo si se limita el horario y  se impide que el resto de la Plaza sea un aparcamiento. Hay espacio para dos o tres vehículos que llegan, descargan y siguen su ruta; véanlo:


... carga y descarga –con condiciones– entre la línea de adoquines de color  y la calzada ...


Para que se vea más claro, inserto este vídeo en el que la zona de carga y descarga sería la que actualmente ocupan bancos y maceteros.

 

Y ahora, otra reflexión: Nos ha venido muy bien tener tiendas, carnicería, peluquerías y otros servicios durante este tiempo de confinamiento, no lo olvidemos con la libertad condicional a la que ahora estamos sometidos ni cuando estemos libres del todo. Estos servicios sólo existen si resultan rentables para los que los regentan y si hemos podido hacer uso de ellos ahora, debemos ser capaces de mantenerlos de cara al futuro, ¿No echan ustedes de menos una pescadería que abasteciera al pueblo? Pues eso solo es posible si somos capaces de lograr que los establecimientos sean atractivos económicamente durante todo el año. "Do ut des", dice el proverbio latino –te doy para que me des– y así funcionan las cosas.
Buenas tardes.

Toni(n) el de "La Cuba"





lunes, 25 de mayo de 2020

Adoquines. De retirada

Desde que empezó la pandemia se ha venido utilizando un lenguaje belicoso y de deseada unidad por parte de políticos, periodistas y publicistas en general. "Lo venceremos juntos", "Juntos lo conseguiremos", "Venceremos al coronavirus", "No podrá con nosotros", "Resistir es vencer" y               otras lindezas semejantes que planteaban al virus como al enemigo y a nosotros como el ejército que había de derrotarlo en el campo de batalla. Inútil empeño porque el virus sigue ahí y nosotros salimos mal que bien, pero con cautela y lentamente de nuestros refugios.

Ahora, contaminado tal vez por esa propaganda bélica he escrito en el título "De retirada"; pero no es de la retirada de un ejército en derrota de lo que quiero escribir hoy, sino de la de un grupo que ha terminado su trabajo y abandona el lugar en que ha estado trabajando con el sentimiento de haber terminado satisfactoriamente la tarea encomendada.

Esta mañana una "gotirradica" ha intentado –sin conseguirlo– desempolvar el Olmo.

Hoy queda "casi" terminada la obra de adoquinado de la Plaza y los que la han llevado a cabo:
Osman el hondureño y su compatriota Dani, Jose el guatemalteco, los ecuatorianos Steven y Gaspar –hijo y padre respectivamente; este último jefe de la obra– y el salvadoreño Iván –¿recuerdan? uno al que no le gustaba la cerveza– han sido los participantes en la obra. 

Hoy no están ni Steve ni Iván, que andan por otros lugares, pero los demás saldrán cuando acabe la jornada hacia algún otro lugar en el que ganar "el pan con el sudor de su frente" que es maldición bíblica que casi hemos olvidado para nuestro mal. Su comportamiento y su laboriosidad han despertado en mí al menos, un sentimiento de admiración hacia ellos. Gracias.

Han quedado colocadas las rejillas de los imbornales en los lugares en los que el sábado nos sorprendió que se estuvieran tapando, se han rematado los detalles que se han ido apreciando como incompletos y se ha procedido a limpiar de polvo la superficie de la Plaza para que empiece a tener su aspecto definitivo.
... colocados los imbornales ...
Así es que las tareas de esta tarde son las propias de dejar la obra presentable, restituir los elementos que fueron quitados para permitir la soltura de movimientos necesaria en este tipo de tareas y lograr que se pueda transitar libremente por la Plaza.

... retirar ...

Antes decía que "casi" estaba terminada la obra porque falta, como es evidente, la guinda del pastel, la lápida de la que tenemos sólo noticias difusas y que, suponemos, será colocada en breve.


... terminar los detalles ...

Algo he oído comentar acerca de dejar la parte gris como zona de carga y descarga, que falta hace, pero estimo que habría de ser a cambio de no permitir el estacionamiento en la Plaza.

También hay voces que piden que los toros se trasladen a la parcela propiedad de la Iglesia que está junto al Auditorio Municipal. Cada uno tiene su opinión y la expresa con libertad, como debe ser.

Creo que durante el tiempo que han estado trabajando los obreros nos han dado un ejemplo de lo que se debe hacer, de una magnífica manera de comportarse, de hacer lo que toca, de cumplir con su obligación.  

Ahora es nuestro turno y de lo que se tratará en él será de no dejar la Plaza hecha unos zorros cada vez que nos reunamos alrededor del Olmo porque la Plaza es el Ágora de nuestro pueblo, el lugar de reunión de personas, no un basurero.

En eso confiamos cuantos vemos las cosas desde este punto de vista. ¡Ojalá que los adoquines nos sean propicios!
Toni(n) el de "La Cuba"

domingo, 24 de mayo de 2020

Adoquines. Otro domingo de reflexión

Ayer a la hora de comer dejaron la obra los obreros y desde entonces la Plaza está en el silencio extraño y un poco enfermizo de la reclusión que ahora lo es menos, pero se nos ha quedado un rastro de confinamiento del que nos costará salir.

La gente visita la obra –unos con mascarilla y otros no que ambas cosas están permitidas– y cada uno da su opinión que este es un país libre para expresarla. 

Hablaba de la permisión de llevar o no mascarilla y se me olvidaba apuntar que es obligatoria la distancia física, que no "social", entre personas. Ésa hay muchos que se la pasan por ... ahí y como no podemos poner un policía para cada uno, pues los infractores se lo pasan en grande y los cumplidores "sufren con paciencia las flaquezas de sus prójimos" –que es una de las obras de misericordia cristianas– y se fastidian.

Estoy en desacuerdo con muuuuchas de las cosas a que nos ha obligado el estado de alarma, incluso con ese estado, pero cumplo es-cru-pu-lo-sa-men-te con lo que se nos ordena porque creo que es algo a lo que todos estamos obligados: el bien común –aún siendo cuestionable– por encima de las apetencias o las conveniencias individuales.

... empolvado ...

No sé si serán capaces de apreciar ustedes que el Olmo se nos va de fiesta. Para eso, digo yo, como cualquier "jovencito"  de la alta sociedad del siglo XVII, se ha empolvado la nariz, la peluca, el tronco y lo ha hecho tan abundantemente que ha dejado la estancia de su "toilette" hecha unos zorros a causa de los "polvos de arroz" que sus ayudas de cámara han distribuido con profusión por su cuerpo serrano.

Vendría bien una manguera que – con un riego abundante antes del remate de la obra– le dejara lucir el verde propio de sus hojas y el tostado de su piel. No sé si será posible, pero sí creo que sería conveniente.

Mañana creo que veremos llegar las rejillas que faltan para los imbornales y quizás –quizás– la ya famosa placa que se colocará ahí delante para que quede constancia de que lo que hay en la Plaza es un Olmo. No quiero ni siquiera pensar que algún día la placa anuncie que lo que había en la Plaza fuera nuestro Olmo.
Toni(n) el de "La Cuba"

sábado, 23 de mayo de 2020

Adoquines.20200523

Ayer, cuando los obreros terminaron la jornada laboral la parte derecha de la Plaza presentaba este aspecto:


... ayer por la tarde ...


En mi inocencia pensé que hoy por la mañana estaría "la rana" saltando sobre la tierra para compactar los intersticios que quedan entre los adoquines. Me equivoqué como si fuera un palomo cantado por Alberti. 

Esta mañana la gente se ha dedicado a otros menesteres: tapar imbornales por motivos de seguridad –para volver a destaparlos cuando se tenga el material– 








... Jose, el guatemalteco, "convenciendo" a un adoquín...

levantar trapas de registro de alcantarilla y otras minucias que dan a entender que la obra no se termina en un mes. Cierto es que el ayuntamiento, curándose en salud, añadió lo de "aproximadamente" al tiempo estimado de duración de las obras en los carteles que anunciaban el inicio de las mismas.



... Dani en su salsa ...

Ya no tendremos más noticias a lo largo del día de hoy porque se marchan los obreros.

Advierto, muy a mi pesar, una cierta falta de planificación que no sé a qué o a quién atribuir, pero tengo el pálpito de que se está recurriendo mucho a la improvisación que –necesariamente– rompe el ritmo de lo estudiado y planificado. Son imponderables que aparecen siempre, pero que perjudican menos cuando han sido ponderados antes. Por eso traigo aquí –a modo de cierre semanal– el cartel que tenía, muy visible en su despacho, un amíguete mío, Director General de Planificación e Inversiones:


¿A que visto así es es más divertido? Hasta el lunes si no hay novedades antes.
Toni(n) el de "La Cuba".